Resumen:
Aproximadamente a los sesenta años de edad, el ser humano
enfrenta un hecho importante: la jubilación. La adaptación a esta
etapa posiblemente dependa de las expectativas y actitudes que
cada individuo tenga frente a la misma.
Es fundamental que se reconozca el valor intrínseco de esta
etapa vital, dada por la recuperación del tiempo libre para
realizar aquellas actividades, en ocasiones postergadas a causa
del trabajo;
la
disponibilidad de sus tiempos , y la posibilidad
de continuar dedicándose a buscar nuevas propuestas basadas en la
elección y gratificación.
Pero frente al momento de plantearse
el retiro de la actividad laboral es inevitable pensar en sus implicancias negativas, como pueden ser la disminución
de los ingresos, la pérdida del rol de
trabajador
y del status
económico y social que este le brinda,
sobredeterminado e influido por el contexto
socio-histórico-económico-cultural.
Por
tal motivo, la persona, con suficiente tiempo de anticipación debería ir pensando
, tomando conciencia de que se
producirán cambios importantes en su entorno familiar y social .
Así mismo, se deberían implementar políticas a través de
organismos gubernamentales y no gubernamentales con programas de
acciones centrados en la promoción y protección de la salud y
educación permanente, que favorezcan la independencia,
la participación,
la realización personal
y el mantenimiento de la calidad
de vida de este sector social . El Terapista Ocupacional
tiene en este momento un campo de acción, a través de sus
incumbencias
en el área de la prevención primaria , que lo
compromete como agente de salud.